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LAURA GARCIA JORDAN

Laura Garcia Jordan

Los principios

Los ocho principios desarrollados por Ray Castellino tienen como objetivo crear un espacio relacional seguro. Están presentes en las familias y los grupos saludables.

Favorecen la regulación del sistema nervioso, la conexión y la cooperación, y constituyen el marco de referencia para el trabajo con las memorias tempranas, prenatales y del nacimiento, así como para el descubrimiento, la reparación y la integración de los patrones de trauma temprano en personas, familias y grupos de todas las edades.

Estos principios son una parte importante de mi manera de acompañar y también una intención de vida en el día a día, tanto a nivel personal como profesional.

Una manera de crear condiciones de seguridad, escucha y respeto para que cada persona pueda sentirse acogida y reconocida en su experiencia, favoreciendo un espacio en el que aquello que quedó interrumpido o no integrado pueda ser descubierto y, cuando sea posible, reparado e integrado, a su propio ritmo, tanto en el acompañamiento individual como en los grupos y espacios colectivos.

Bienvenida

Te damos la bienvenida. Aquí y ahora.
Damos la bienvenida a todas las partes de ti, también a tus fortalezas y vulnerabilidades.
Damos la bienvenida a todo el espectro de tus emociones y de tus pensamientos.
Cada bebé y cada persona son bienvenidos.
Sentirse bienvenido es una necesidad fundamental para el desarrollo.

Apoyo mutuo y cooperación

Nos apoyamos y nos ayudamos mutuamente, respetando el bienestar y las necesidades de cada persona.
Nos relacionamos sin competición ni imposiciones, dejando siempre espacio para elegir si queremos dar o recibir apoyo.
Es una manera de relacionarnos no competitiva, en la que todos ganamos.

Elección

Avanzamos a un ritmo o tempo que permita a cada persona estar en contacto con su experiencia y saber si la dirección que está tomando es la adecuada. Disponemos de suficiente espacio para saber y poder decir sí, no o quizás.
El «no» es bienvenido y respetado. Esto puede ser una experiencia reparadora ante situaciones de forzamiento vividas durante la infancia.

Pausa |autoregulació

Nos tomamos el tiempo necesario para poder integrar nuestra experiencia momento a momento.
Podemos pedir y tomarnos una pausa durante el encuentro, la conversación o la acción.
Cuando hacemos una pausa, el proceso se detiene hasta que la persona ha completado su pausa.

Autocuidado

Cuidamos nuestras necesidades básicas: comemos, descansamos, dormimos, nos hidratamos, eliminamos… según lo que necesitamos en cada momento.
El autocuidado favorece el bienestar de la persona y también el del grupo.

Contacto visual breve y frecuente

Mantenemos un contacto visual breve y frecuente para favorecer el apoyo mutuo y la conexión.
Sin este contacto visual breve —aproximadamente cada minuto—, la distancia entre nosotros puede aumentar y, a menudo, empezamos a crear historias o interpretaciones sobre la otra persona basadas en nuestra propia historia.

Contacto y atención negociados

Negociamos el contacto y la atención, dejando espacio para escuchar, sentir y elegir si queremos establecer contacto y de qué manera.
Entramos en contacto físico con plena conciencia y respetando el ritmo de la otra persona, de manera que quien recibe el contacto pueda decidir, en cada momento, si quiere o no ser tocado.
Diferenciamos el contacto de la atención.

Confidencialidad

Podemos hablar libremente de nuestra experiencia, pero consideramos sagradas las historias de los demás. Por eso, pedimos permiso antes de compartirlas.