Tan adentro

Bien asentada.
Ahora me muevo ahí.
Un poco más abajo, algo más adentro, me arraigan la lluvia y el silencio. Me dan espacio para navegar profundo, tanto, que es mucho más allá de los pies y del suelo. Tanto, que no duele, que no muere. Tanto, que no hay paredes .

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