La belleza de lo feo

Cada día lo veo. Lo feo, quiero decir.
¿Sabes? Me fascina como me fascina mirarlo, saber que está ahí y casi reconocerlo en la belleza del paisaje. Hoy lo teñí de blanco y negro para convertirlo en tenebrosamente interesante. Luego, le devolví el color.
Me quedo un rato ahí. En la belleza del mundo, del lugar donde vivo, en la belleza del lugar que habito. La veo en todos esos trozos que a ratos molestan, incomodan, me enfadan y no entiendo. Está ahí.
Paro, observo, aquieto y, desde ahí, escucho esa belleza rara que me cuenta como seguir trazando el paisaje.

La vida pide espacio

No, no vivo ahí.
No vivo en ese lugar extraño donde las antenas te pisan el cuerpo.
Y si, si que vivo ahí, donde la vida pide espacio.
·
Hoy grito desde aquí:
Cuida el silencio.
Escucha la belleza.
Para motores.
Aquieta.
·
En el asfalto.
En el mar.
Desde el aire.
En la tierra.
·
La vida vive y pide  espacio, silencio,  escucha y amor.
A ratos, también grita.

Todo en un trozo

Donde todo es un trozo, un rato.  Donde algo emerge claro, nítido, casi tan transparente como mágico, etéreo y corpóreo. En los márgenes. En medio. En la belleza. Entre lo que ensucia y da vida. Entre lo más limpio y lleno de sombras.  Donde todo es un trozo. Ahí, donde a ratos los trozos van siendo todo. Ahí vivo. También ahí. 

La mancha en la vida 

1.f. Señal que una cosa hace en un cuerpogeneralmente ensuciándolo o echándolo a perder.
La primera acepción de mancha en el diccionario de la RAE.
Yo me vuelvo a la belleza de las grietas del Kintsugi, a la permanencia/impermanencia de las manchas en mi vida. A ratos una, a ratos, otra.
Y vuelvo a la RAE.
2. f. Parte de alguna cosa con distinto color del general o dominante en ella.
3. f. Pedazo de terreno que se distingue de los inmediatos por alguna cualidad.
Vale. Me quedo un rato ahí. En eso de distinto color o dominante en ella. En esa cualidad que la distingue del resto. Eso también puede ser bello. Lo es, si aprendo a mirarlo así. La belleza de la mancha impermanente. Y la belleza de la mancha permanente, también. Seguramente ahí se queda la mancha, la grieta. A la vez, se transforma, la mancha, la grieta, la vida. La belleza de la mancha en la vida.

 de

Aquieto y me muevo

Solo camino poco a poco. Eso no es lento. Ese es el ritmo ahora. Mientras transito desde dentro hacia fuera, me vuelvo a parar un rato ahí, en el fondo hondo, donde parece que no pasa nada y está viviendo todo. Luego, casi seguro que salto al vacío. Ese hueco que está tan lleno como esta mañana, cuando me despierto de una noche larga y el caracol camina poco a poco. Buscando el ritmo. Ahí estoy mientras no dejo de caminar. Aquieto y me muevo.

Si salgo o me quedo

Para saber si salgo o me quedo, aquieto. Con la claridad que la espera es la construcción de lo que no llega para no quedarme donde estoy ahora. Quedarme para volar, tansitar para nutrir, no para huir. Seguir danzando con ganas de seguir enraizando. Así cuento la reubicación en este espacio sin paredes hoy,  donde el cuerpo se agita, el impulso pulsa y veo borroso, con esa claridad invisible donde ya está todo.

Reubicar lo raro

En este quedarme dentro, las piezas han tomado formas nuevas. Hoy son extrañas, sorprendentes, desconocidas, en un casi amorfismo que me impulsa a mirarlas de cerca. Así las miro, así me miro un rato para luego volver a tomar distancia, para dar espacio. Y así, más o menos, voy reubicando hoy lo raro de siempre con formas nuevas. Y así reubico hoy lo raro de siempre con formas nuevas.

Bucear fuera

Exploro mientras buceo, cuando el sonido de la vida late en los oídos y no deja escuchar nada más que eso. Suena bien fuerte, imperturbable, immortal, único. Me dejo estar aquí mientras exploro que ahí fuera no, no siempre duele. Cuando la caricia es suave, concisa y clara. Si la palabra es pausada, fuerte y concisa. Puedo escuchar, danzar, crear, amar.

Tan adentro

Bien asentada.
Ahora me muevo ahí.
Un poco más abajo, algo más adentro, me arraigan la lluvia y el silencio. Me dan espacio para navegar profundo, tanto, que es mucho más allá de los pies y del suelo. Tanto, que no duele, que no muere. Tanto, que no hay paredes .